ESTAMPADOS

ESTAMPADOS
Siempre tuve la frente muy alta, la lengua muy larga y la falda muy corta.

Epitafio

De estatura mediana,
Con una voz ni delgada ni gruesa
Hijo mayor de un profesor primario
Y de una modista de trastienda;
Flaco de nacimiento
Aunque devoto de la buena mesa;
De mejillas escuálidas
Y de más bien abundantes orejas;
Con un rostro cuadrado
En que los ojos se abren apenas
Y una nariz de boxeador mulato
Baja a la boca del ídolo azteca
-Todo esto bañado
Por una luz entre irónica y pérfida-
Ni muy listo detonto de remate
Fui lo que fui: una mezcla
De vinagre y aceite de comer
¡Un embutido de ángel y bestia!


Nicanor Parra

Consejería gratuita

Soy de ojos impenetrables, sonrisa cínica y labios mezquinos. Diría que es mejor no esperar mucho de mí, de mis mañas y manías. Me caracterizo por ser levemente hiriente y bastante irónica. Si no entienden mis palabras dudo que sea posible quererme, a modo de consejo, no intenten entenderme a la primera, porque eso requiere de tiempo y dedicación. No quisiera parecer soberbia, pero es mejor no mirarme de reojo. De vez en cuando me vuelvo misteriosa, otras cuantas soñadora, en unas peores se me pierde el humor, estallan los truenos y se acaba la simpatía. Y eso no es todo, otras veces dejo de disimular mis malas intenciones, esas veces aconsejaría más de cien metros de distancia a la redonda, todo para no poner en peligro la integridad física y, sobre todo, psicológica de los cercanos. Por otra parte, suelo parecer inocente, pero de eso, siendo sincera, tengo bien poco. Sería bueno regalarme unas cuantas visitas al psiquiatra y otras cuantas caminas silenciosas, podría también recibir un compendio de música argentina, rock latino y anglo, un libro de bobadas, escritos lujuriosos, fotografías, un cuadro, unas velas o incienso, todo a gusto del dador. Me conformo con cosas simples, simbolismos que a simple vista parecerían insignificantes, así podrían conquistar mi esquivo humor y mis lejanos deseos de emparejarme.