ESTAMPADOS

ESTAMPADOS
Siempre tuve la frente muy alta, la lengua muy larga y la falda muy corta.

Cada veinte de septiembre... paseo al cerro.

[Leyendo al Che en las inmensidades del cerro Guacarhuino, que a las alturas de septiembre tendía verdes los caminos y entregaba una poca de sombra como queriendo atenuar -a su manera- la calurosa tarde.
Desde las alturas se aprecia la tierra... campos marcados de esfuerzo. Se respira también el cariño de su gente, la sinceridad de sus miradas... miradas dulces y manchadas de sudor, ese sudor por el trabajo honesto, porque allá sí que se desconoce la pereza. ¡Cuántos quisieran tener la tranquilidad que se respira en esos cerros!]




Floreciendo la primavera, cada 20 de septiembre, el pueblo llega a la cima de los cerros Guacarhuinos como tradición popular a pasar el día respirando aire fresco, a descansar de las jornadas de trabajo arduo, a dedicar un día la familia.

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