ESTAMPADOS

ESTAMPADOS
Siempre tuve la frente muy alta, la lengua muy larga y la falda muy corta.

Coplas a la muerte de su padre

Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se va la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el placer
cómo después, de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
(...)

Jorge Manrique

Caminando...

.

Caminábamos juntos. Recuerdo que entre pasos cortos nos tomábamos de las manos y algunas veces hasta cruzábamos nuestras miradas regalándonos una sonrisa tenue, ligera y nerviosa. Hablábamos tonteras, estupideces como acostumbrábamos desde que estábamos juntos, hace dos años y nueve meses. Parecíamos dos pequeños niños jugando. Por momentos me enojaba y detenía el paso; tú corrías hacia mí. Corrías, me abrazabas, me besabas y me hacías continuar a tu lado. La gente que pasaba a nuestro lado nos miraba; “que felices se ven”, debieron pensar. Sí, qué felices.
Estábamos a punto de cruzar; de hecho cruzamos la calle. Yo me molesté, me quedé atrás esperando como siempre que volvieras a mi encuentro. Después de unos segundos notaste mi ausencia, te devolviste caminando, sin pensar en nada, sólo en mí. En fin, eso era todo lo que quería; que sólo importará yo. Cerré los ojos y tapé mis oídos mientras esperaba tu llegada. Cuando los volví a abrir por causa del maldito estruendo que tanto me asusto, te vi en el suelo; tirado. A tu lado había un inmenso charco de sangre y un señor con cara de terror dentro del auto que mato tus sueños y los míos.

Si, ahora que lo pienso, eso fue todo lo que vi.

[ Día Oscuro ]


Los días que ya han pasado
Sólo quedan en el recuerdo...
Mil cosas nos han sucedido
Y sin embargo somos dos desconocidos...
Esperábamos algún día nuestro encuentro...
Sin saber que podríamos morir esperando.

El olvido toca nuestra puerta,
No queremos abrir, pero sin saberlo nos olvidamos.
El reencuentro quizás sea feliz...
Tal vez más feliz que lo aún pasado...

Llueve y el cielo está gris,
Llueve y la pena nos invade...
Tú por un amor perdido
Y yo por uno jamás encontrado...

Nos queremos, pero sin dudarlo nos odiamos...
Nos hemos dañado...
En tan poco tiempo hemos herido uno el corazón del otro...
Ya no nos queremos ver,
Esperamos la pronta entrada del olvido...
Pero sin imaginarlo siquiera,
Aún pasando cien años...
Todavía quedarán unos cuantos suspiros...

A la persona que tanto extraño...

"Tan sólo un año y unos cuantos meses nos entrego Dios para despedirnos. Y a él damos gracias cada día por habernos dado la posibilidad de tenerte con nosotros y hacer de cada momento el más hermoso recuerdo.
Cumpliste con todos y con todo. Seguramente es por eso que nos haces tanta falta y se nos hace imposible asumir tu partida".


Cualquiera que me conozca sabrá inmediatamente que la persona a la cual está dirigida esta nota es imposible encontrarla en facebook, en messenger, en twitter o blog... de seguro está en un lugar mucho mejor que éste, tratando de ayudarnos, de acompañarnos en cada paso.
Creí que necesitaba dedicarle algunas líneas, decir lo importante que sigue siendo y lo imposible que es asumir su ausencia, aún a estas alturas.
Gracias por estar aquí cada vez que te necesito. Gracias por guiar cada uno de mis pasos. Gracias por seguir siendo la protagonista en cada uno de mis logros. No quiero imaginar que un día no te sentiré a mi lado. Sé que ese día no existe, sigues presente, seguirás presente... no porque tu alma esté acá, sino porque de verdad nunca te has ido.