ESTAMPADOS

ESTAMPADOS
Siempre tuve la frente muy alta, la lengua muy larga y la falda muy corta.

Amor eterno 💕

Cuán difícil es expresar con palabras todos los sentimientos y emociones que se hacen presentes en este momento tan doloroso.

Se fue mi Tata, un hombre único, un esposo, un padre y un abuelo ejemplar. Todos los que tuvimos la dicha de conocerlo, sabemos lo atento, cariñoso y caballero que siempre fue. Preocupado por la familia, por reunirnos alrededor de la mesa del comedor y disfrutar largas tardes de almuerzo juntos.

Desde hace algunos días, cuando cayó en el hospital, su llamita poco a poco se fue apagando, pero no me cabe duda que hoy es la estrella más brillante que nos alumbra en el cielo y que cuidará de todos como siempre lo hizo.


Tata, donde quiera que estés, quiero que sepas que estoy orgullosa de haber sido tu nieta, de haberte conocido y disfrutado de tu amor incondicional todos estos años. Quiero que sepas que no pasará un día sin recordarte porque fuiste mi segundo padre y el mejor abuelo del mundo.

Ahora ya llega la hora de despedirnos, de que vayas al encuentro de mi Lela. Es un momento muy difícil, pero anda tranquilo, Viejito mío, porque hasta los últimos días de tu vida diste lo mejor de ti. 


¡Gracias por habernos entregado tanto! Un beso al cielo, Tatita, que vueles hasta lo más alto y llegues hasta donde solo pueden hacerlo los grandes hombres como tú.

Fiesta de quince

Ella baila al ritmo del reggeaton. Está cada vez más 
cerca y se mueve para arriba y para abajo en forma 
cadenciosa. Se siente su frescura. Una niña pasa 
ofreciendo papas fritas desde el mismo paquete, otro 
derrama piscola. El humo de cigarrillo es denso y deja 
la garganta áspera y seca. Por un momento pienso que 
es hora de terminar la fiesta de mi hija, pero prefiero 
seguir observándola.

Christian Díaz, 39 años, Providencia
Santiago en 100 palabras

Te quiero


Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.

Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada;
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.

Tu boca que es tuya y mía,
Tu boca no se equivoca;
te quiero por que tu boca
sabe gritar rebeldía.

Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Y por tu rostro sincero.
Y tu paso vagabundo.
Y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.

Y porque amor no es aurora,
ni cándida moraleja,
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.

Te quiero en mi paraíso;
es decir, que en mi país
la gente vive feliz
aunque no tenga permiso.

Si te quiero es por que sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.

Mario Benedetti.

Los silencios.

- ¿No odias eso?
- ¿Odiar qué?
- Los silencios incómodos. ¿Por qué tenemos que hablar de idioteces para sentirnos cómodos?
- No sé. Es una buena pregunta.
- Así es como sabes que encontraste a alguien especial. Cuando te puedes callar un jodido minuto y estar cómodo en silencio.
- A nosotros nos falta para eso pero decuida, nos acabamos de conocer.

Pulp Fiction.

La vida.

- ¿Alguna vez tuviste novio?
- ¡Por supuesto!
- ¿Qué sucede cuando se termina?
- Lo que sucede siempre... la vida.

Libre...

Ama tu libertad y la de quienes amas. Los límites tan solo entorpecen el amor.

Ella.

Y ella dormía, veía series, leía uno que otro libro, fumaba, caminaba de vez en cuando y hablaba consigo misma, tomaba una ducha y prendía velas. Tomaba aguas de hierba y té con canela. Gustaba de los bailes y las bebidas alcohólicas, gozaba echando buenos humos y ríendo una que otra vez. Ponía la música fuerte y olvida que estaba sola. Leía de política, una que otra novela y estupideces varias.

El típico tipo.

El tipo de tipo que se enamora de mí, es el típico tipo que a mí no me gusta. Y el típico tipo que a mí me gusta, es el típico tipo que nunca se enamoraría de mí.


Motivos para no enamorarse.

Pero...

El "pero" es la palabra más puta que conozco. "Te quiero, pero...", "podría ser, pero...", "no es grave, pero...". ¿Se da cuenta? Una palabra de mierda que sirve para dinamitar lo que era o lo que podría haber sido, pero no es. 

El secreto de sus ojos.

Sin rodeos.



Y cuando me preguntó qué pretendía, le respondí sin rodeos: "A veces dejo de disimular mis malas intenciones".

(...)

Y a veces la vida transcurría tan rápida que, después de varios humos y una que otra resaca, olvidaste que hay gente importante a tu alrededor.

(...)

...Y como ella no se acomodaba a las circunstancias,
no quedaba otra, 
las circunstancias se acomodaban a ella. 

Once minutos.

Mi objetivo es comprender el amor. Sé que estaba viva cuando amé, y sé que todo lo que tengo ahora, por más interesante que pueda parecer, no me entusiasma. Pero el amor es terrible: he visto a mis amigas sufrir, y no quiero que eso me suceda a mí. Ellas, que antes se reían de mi y de mi inocencia, ahora me preguntan cómo consigo dominar a los homres tan bien. Sonrío y callo, porque sé que el remedio es peor que el propio dolor: simplemente no me enamoro. Cada día que pasa veo con más claridad qué frágiles que son los hombres, insconcientes, inseguros, sorprendentes (...).
Aunque mi objetivo sea comprender el amor, y auqnue sufra por culpa de las personas a las que entregué mi corazón, veo que aquellas que tocaron mi alma no consiguieron despertar mi cuerpo, y aquellas que tocaron mi cuerpo no consiguieron llegar a mi alma. 

P. Cohelo.

19 días y 500 noches.

Tenían razón mis amantes, en eso de que antes la mala era yo, con una excepción, esta vez yo quería quererlo querer y él no.

¿Yo estuve con él o él conmigo?

-¿Alguna  vez tuviste novio?
-¡por supuesto!
-¿Qué sucede cuando se termina?
-Lo que sucede siempre... la vida.    


Y entonces fue que lo conocí. Una noche de verano, entre algunos bailes, uno que otro trago y varios humos echados. Había dejado el tabaco, contó. La marihuana no había por dónde. Llevaba una camisa un tanto salida y unos pantalones accidentalmente a medio caer. Siempre creí que quería parecer casualmente desarmado, pero que en realidad pasaba horas frente al espejo ordenando cada detalle. Después de varias sonrisas vinieron los bailes, tenía gran destreza, lo que era un gran indicio, pero nada que se me comparara. Siempre le gusto bailar conmigo, todavía creo que gusta de ello. Continuó la noche, luego nos besamos y continuamos haciéndolo durante el resto de las horas. Yo no quería nada, no estaba haciendo otra cosa más que disfrutar de aquella noche. Él no. Me sacó por cansancio, por insistencia, y así lo quiero dejar escrito. 
Bueno, y durante algún tiempo... salimos, bebimos, fumamos, reímos, bailamos, hablamos, dormimos, peleamos y todos los "mos" que vengan al caso. A decir verdad, no sé qué fuimos. Amigos claramente no éramos, novios por ningún motivo. Siempre decía que me hacía la rebelde, pero que en realidad era como un gatito recién nacido. No sé, siempre me mostré arisca y libre en frente de él, aunque por dentro estaba amarrada a sus encantos, qué no eran pocos. Era lejos el mejor tipo en la cama, tenía una fogosidad incomparable, una forma casi artística para entregar placer. Era el mejor compañero de juerga, podía pasar días y días bebiendo, riendo y bailando, drogándome, no sé si más con él o de él, pero juntos. Tenía una capacidad encantadora para hacer reír, podía pasar horas escuchando sus historias y reír sin parar  al compás de sus tiempos. Sus llamados, por más normales que fueran, me hacían temblar y sonreír. Hubiese sabido lo idiota que me ponía, jamás hubiese estado conmigo y no lo culpo. 
Todavía no sé si fue de un día para otro o si fue de a poco que terminamos por alejarnos. No sé si fue él o fui yo. Pero para él siempre he tenido la culpa de todo, y, por supuesto, es lo más cómodo.

Comprendí después de un tiempo que a los tipos como ese no se les puede atrapar, o tal vez sí, pero evidenciarlo te haría morir en el intento. Eso me pasó a mí. Nunca he podido descubrir si estuvimos juntos o si yo estuve con él o él conmigo.
De momento sigo con tantas interrogantes, con tantas confusiones... tampoco sé si quiero respuestas, de vez en cuando temo por ellas y quién busca puede hallar, dicen. 
Ahora, como muchos, es parte del pasado, pero él más que eso... es ese pasado recurrente, ese que te toca la puerta cada cierto tiempo, ese que puedes recordar, ese que evoca historias todos los días. Ese tipo de hombre que, a pesar del tiempo alejados, sigue haciéndote temblar cada vez que lo tienes en frente. Ese que por el que pierdes la calma. Aquel que deseas encontrarte de casualidad y que cuando lo haces todo se te escapa de las manos. Ese tipo para el que siempre estás, sin importar cómo, dónde ni cuándo. Ese que hace sonar el teléfono de madrugada, ese que no importa lo bebido o drogado que éste, ese que da lo mismo si estuvo con otra. Ese tipo de amor que no necesita constancia para ser permanente. De eso se trata, de no importar el tiempo ni la distancia, pues la atracción se hace evidente y sobrepasa los límites de tiempo y espacio. A eso es lo que llamo un amor libre. Libre, fugaz y ardiente. Si el problema, al fin y al cabo, no es como llamarlo, sino como deshacerte de él. 
Y en eso estoy ahora, intentado deshacerme de él.

Al lado del camino.

Si alguna vez me cruzas por la calle, 
regálame tu beso y no te aflijas, 
si ves que estoy pensando en otra cosa, 
no es nada malo es que pasó una brisa, 
la brisa de la muerte enamorada, 
que ronda como una ángel asesino,
mas no te asuste siempre se me pasa, 
es solo la intuición de mi destino. 

[Con ese sol rojo luminoso en mi ventana]

#.

Porque cuando se mira al frente, no se ve más que un horizonte desconocido, un camino profundo e inexplorado. Cuánto menos lo piensas, más fácil es recorrerlo, más fácil es explorarlo y disfrutar de él. Cuánto menos lo piensas, más lo gozas. Cuánto menos lo piensas, más te sorprende. Cuánto menos lo piensas, más lo vives...
Cuándo menos lo pienses, notarás que vives el presente.

A Miguel Enríquez

Miguel vivía en una casa
con vista a la esperanza.
Era un compañero
del curso de la aurora.

Casi todos repetimos
menos él,
que se fue a estudiar la primavera
allá donde sólo llegan los valientes.

Aquellos que recibieron
en silencio la tortura.
Aquellos que callaron
para que otros vivieran.

Miguel vivía en una casa
con vista a la esperanza.

Ahora, cuando ya se ha marchado,
nosotros debemos habitarla.


José María Memet
Daniel Zamudio:

Perdón por recibirte en este país que se hace chico y limitado para aquellxs que ven más allá de las fronteras impuestas por una sociedad decadente.

¡Por ti, y por todxs aquellxs que viven injusticias, seguiremos luchando día a día!




"Y perdón, porque este país que hemos soñado se deshilvana con las ideologías de un Dios sexista, opresor y homofóbico".

http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2012/03/28/perdon-daniel-zamudio-por-este-pais-a-medias/